Modulo 2: La perspectiva estratégica de la Dirección Pública
Si dedicamos un momento a consultar el significado de las palabras: “dirigir” ….. enderezar, llevar rectamente
algo hacia un término o lugar señalado ….. guiar, mostrando o dando señas de un
camino …. Gobernar, regir, dar reglas para el manejo de una dependencia,
empresa o pretensión …….., y “estrategia”
….. arte, traza para dirigir un asunto ….conjunto de las reglas que aseguran
una decisión óptima en cada momento …. ; nos damos cuenta que es fundamental
tener claro hacía donde queremos ir. Pues bien el concepto integrador de
“Compromiso Social”, una vez planificado y parametrizado, debe constituirse en
la meta del sistema público, relacionándolo con el Buen Gobierno y
concretándolo en el concepto de Responsabilidad Social.
Los conceptos de misión y visión nos obligan a hacernos preguntas claves en cualquier organización, que a la postre supondrá conocernos mejor y proyectarnos con más fuerza hacia el futuro. La misión está centrada en el presente y la visión nos obliga a hacer esa proyección hacia delante. Son conceptos psicológicos que pueden aplicarse a las personas y organizativos para empresas e instituciones. La visión enlaza completamente con la estrategia, ya que esta supone la proyección a medio y largo plazo de la organización.
Me quiero referir, en esta reflexión hacia alguna organización pública o privada, a la Universidad pública, como una institución central de la sociedad del
conocimiento, como fuente fundamental del saber científico, técnico y cultural,
y como sistema de formación de los que dirigen la sociedad. Si la Universidad no es
ciencia y docencia no es nada, pero si no está justificada en su entorno, si no
pone esos recursos a disposición de la Sociedad , es un simulacro. La Universidad no es un
fin en sí misma, sino un medio con el que la Sociedad se dota para
asegurarse su progreso permanente, y su misión y visión deben ser coherentes con estos principios. La Responsabilidad Social
de la Universidad sin duda debe ser con el Territorio que la sustenta,
partiendo de una visión territorial global que integre perspectivas y políticas
sectoriales, espaciales, y sociales. El enfoque territorial ha sido
desarrollado por numerosos autores europeos e iberoamericanos y aplicado en
diversos ámbitos geográficos en las últimas décadas. El territorio es
considerado como un producto social e histórico, dotado de una determinada base
de recursos naturales, ciertas formas de producción, consumo e intercambio, u
una red de instituciones y formas de organización que da cohesión al resto de
los elementos. Es por
tanto necesario lograr una adecuada simbiosis entre Universidad y Sociedad,
entre Universidad y Territorio. La Universidad no tiene sentido sin servicio a la Sociedad , sin el
compromiso con el Territorio; y los territorios necesitan a la institución como
instrumento fundamental para conseguir su desarrollo sostenible. Sin embargo,
la brecha que sigue existiendo entre Universidad y Sociedad es muy profunda, a
pesar de los buenos ejemplos que se pueden
poner. El auténtico reto está en hacer efectivas las sinergias entre
Universidad y Territorio. El sistema universitario público está ante un dilema
que va a determinar su futuro a medio y largo plazo. Por un lado, la
globalización del conocimiento hace que cada vez tengan menos sentido las
posturas endogámicas, de ensimismamiento, localistas, de defensa de derechos
adquiridos, de “status quo”. El mundo está inmerso en un proceso de cambios
vertiginosos que arrasan las posturas de inmovilismo. Por otra parte, la propia
esencia de la Universidad pública española, está basada en la figura del
funcionario vitalicio, cuando es evidente que las universidades de prestigio
mundial a las que aspiramos a parecernos, no se rigen por un sistema
funcionarial aunque sean públicas. Cabe preguntarse si es posible concebir una
institución creadora, activa y alerta permanentemente a las nuevas exigencias,
manteniendo la seguridad absoluta en los puestos. Debemos interrogarnos si el
poder autónomo universitario, que al fin y al cabo se debe a sus votantes
dentro de cada Universidad, va a tener la capacidad y la valentía de aprovechar
la responsabilidad que da la autonomía para afrontar los cambios, sabiendo que está en juego el futuro de la
institución.
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